De Franciscanos a Rockefellers - Conceptos Financieros Crown

6 Apr 2017

DE FRANCISCANOS Y ROCKEFELLERS

De todos los principios financieros bíblicos a enseñar al pueblo cristiano latinoamericano, el principio que más confusión produce esel principio del contentamiento. Raramente pasa un seminario de Conceptos Financieros Crown sin quealguien se ponga de pie para tratar de aclarar algúnaspecto de este principio.

La confusión surge como consecuencia de dos tendencias filosóficas extremas y opuestas. Por un lado están a quienes llamaremos “Los Franciscanos” (oseguidores de la filosofía financiera que quiere imi- tar la imagen mental que tenemos de San Francisco de Asís), y en el otro rincón del cuadrilátero están a quienes denominamos “Los Rockefellers” (los que tratan de imitar el estilo de vida del famoso millonario).

Dos amigos, uno Rockefeller y otro Franciscano. Ambos están en el ministerio:

El amigo Franciscano cree que Dios nos ha llamado a una vida de privaciones y pobreza. Cree que el dinero es la raíz de todos los males y que cuanto más pobre es uno, más espiritual es. Tiene en mente a personas como Jorge Müller o la Madre Teresa de Calcuta y se opone acérrima-mente a todo símbolo de materialismo en suvida familiar.

El amigo Rockefeller, por su parte, se aferra a la idea de que somos “hijos del Rey” y que debe- mos vivir como tales. Hace énfasis en versículos bíblicos que hablan sobre la prosperidad, y está dedicado a la tarea de arrebatar las riquezas de manos de los no creyentes para llevarlas al Reino (mejor aún, si las lleva a su propia cuenta bancaria). Él nos demuestra cómo Dios lo ha bendecido mostrándome sus joyas, su auto (que vale más que una casa), la escuela privada de sus hijos y la piscina que acaba de construir.

Ambos tienen razón y, al mismo tiempo, ninguno la tiene.

El problema de los Franciscanos

Si bien es cierto que Dios se opone a una vida entregada al materialismo, no es correcto dar por sentado que Dios llama a todos los creyentes a una vida de pobreza. Dios llamó a Jeremías a vivir y morir por Él en la más absoluta miseria. Pero Dios llamó a Ester a ser una princesa en el palacio real. Jesucristo llamó al joven rico a vender todo lo que tenía y entregárselo a los pobres, pero no parece haber hecho las mismas demandas a Nicodemo. Pedro, Pablo y los apóstoles fueron llamados a vivir y morir en persecución y pobreza, pero Teófilo y Filemón eran cristianos con poder y dinero en el Imperio Romano.

No existe ningún lugar en la Biblia donde se enseñe que el dinero es la raíz de todos los males.El apóstol Pablo, sin embargo, enseña que es elamor al dinero la raíz de todos los males (1 Timoteo6:10). Los bienes materiales son una herramientaque Dios pone en nuestras manos paracumplir los propósitos divinos. Es la actitud quenosotros tenemos con respecto a esos bienes lo que marca la diferencia entre una vida que glorificaa Dios y una que no.

Si la pobreza fuera un símbolo de espiritualidad,¡el 80% del mundo sería espiritual! En ellibro de Proverbios, Dios nos recuerda una tristerealidad de la pobreza: “No me des pobreza... quesiendo pobre hurte y blasfeme el nombre de miDios” (30:8-9). La pobreza también tiene su ladoamargo y peligroso. ¿Cuántas veces hurtamos,mentimos o hacemos cosas deshonestas con laexcusa de que somos pobres o estamos bajo unafuerte presión económica?

En realidad, la pobreza no tiene nada de “santa”y conlleva tantas tentaciones, frustraciones y violenciacomo la riqueza. El problema no radica enla cantidad de dinero que manejamos; la clave estáen la actitud de nuestro corazón.

El problema de los Rockefellers

El amigo “Rockefeller”, tiene una visión positiva de la vida, sin embargo,de los dos grupos, quizás sea el que está enmayor peligro. Esta “teología del egoísmo” en laque cree es un mal que se está espar-ciendo como pólvora por Latinoamérica. La razónes que apela al más profundo entendimiento denuestra relación con Dios: los latinos, por natu-raleza, nos relacionamos con Dios de una forma materialista y egocéntrica.Desde pequeños hemos aprendido a acercarnos a Dios primordialmentepara pedir. Por su parte, la “teología del egoísmo”,nacida en el centro mismo de una sociedad de con-sumo,“consume a Dios”. Entiende a Dios como un“proveedor de servicios”: El centro de mi relaciónentre Dios y yo, ¡soy yo!

Entonces, creemos que...

“Dios existe para servirme a mí,”
“Dios existe para salvarme a mí”
“Dios existe para amarme a mí”
“Dios existe para perdonarme a mí”
“Dios existe para sanarme a mí”
“Dios existe para darme a mí lo que yo le pida”

¡Por eso es que nos enojamos tanto cuando Dios no se porta como se supone que se tiene que portar, cuando Dios no sana a quien se supone tiene que sanar o no nos da lo que se supone nos tiene que dar!

Tratamos a Dios como si fuera el mago de la lámpara de Aladino, y contamos nuestras bendiciones en términos materiales y positivos. Creemos que la bendición de Dios se debe manifestar encosas y en situaciones buenas y agradables. Sin embargo, Dios dice claramente “...todos los llamados de mi nombre, para gloria mía los he crea- do...” (Isaías 43:7). Nosotros existimos para servirlo a Él, para amarlo a Él y para darle a Él todo lo que Él nos pida.“En ninguna parte se nos dice que para servir a Dios tenemos que vivir como reyes”, manifiesta Larry Burkett, fundador de Conceptos Financieros Crown. “Al contrario, la Palabra nos advierte de que la preocupación y el amor por los bienes de este mundo pueden llegar a ser una de las amenazas más importantes para nuestravida espiritual”.

La Biblia nos amonesta: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Jesucristo nos dice: “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Lucas 12:33-34).

La teología del materialismo es un resultado del sincretismo entre el capitalismo y el cristianismo... ¡y nosotros nos la tomamos como jugo de frutas!

Surge la pregunta si los cristianos norteamericanos o europeos estarían tan dispuestos a adoptar el culto cristiano/indígena a la “pachamama” (madre tierra) como nosotros los latinos estamos ávidos de aceptar el cultoa la “mamamoney”

Es importante discernir la diferencia entre el amor a las riquezas (o el orgullo de las riquezas) y la riqueza misma. Dios nunca condena la riqueza en sí (a Él le pertenecen todos los bienes del mundo). Dios condena el amor a las posesiones materiales y no coloca a los bienes materiales necesariamente como una demostración de su bendición sobre nuestra vida (1 Corintios 4:914).

El principio bíblico del contentamiento

Volviendo al tema del contentamiento, entonces, es importante, en primer lugar, definir el término. Contentamiento no significa resignarse a quedarse donde uno está ubicado económicamente. No debemos interpretar mal 1 Timoteo 6:8, o nos puede llevar a la vagancia y la holgazanería –¡que también son pecados!

El contentamiento es una actitud hacia la vida. Es saber cuál es el plan de Dios para mí y saber dónde estoy ubicado con respecto a ese plan. Debemos responder a la pregunta: ¿dónde quiere Dios que yo esté (por ejemplo, económicamente) en este momento?

Si usted sabe que Dios quiere que usted esté, como lo estuvieron tantos misioneros por años en una choza con techo de paja en el sur de África, entonces podrá encontrar paz y satisfacción enmedio de esa situación. Si sabe que el propósito de Dios es que usted haga dinero, y lo está cumpliendo, podrá encontrar alegría y tranquilidad en su trabajo. Pero si su cristianismo es sólo unapintada por encima de su materialismo, enton- ces uno de los primeros síntomas es la ansiedad. Usted siente ansiedad porque quiere estar en un nivel social más alto que aquel donde Dios lo ha puesto. Si usted se rebela contra la voluntad de Dios, tenga poco o mucho siempre querrá más. En el África, el hombre de la tribu que tenía casade lodo, la quería de ladrillo y el que tenía techo de paja, ¡lo quería de chapas de zinc! El Señor, en su soberanía, llama a algunos a vivir vidas económicamente restringidas, y llama a otros a ganar grandes cantidades de dinero, todo con un propósito(2 Corintios 8:13-15).

El secreto del contentamiento en la vida del cristiano, entonces, no está en decidir si hacerse un vago o tratar de disfrutar la vida viviendo como rey. El secreto del contentamiento está en entender, aceptar y obedecer la voluntad económica de Dios para mi vida, a corto y largo plazo. Es deshacerme de lo “mío” y entender que todo es Suyo.

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